LOS VISIGODOS EN HISPANIA

El reino visigodo mantuvo las antiguas provincias romanas Gallaecia-Astura con capital en Brácara (Braga, Portugal), Tarraconensis con capital en Tarraco (Tarragona), Carthaginensis con capital en Carthago (Cartagena), Lusitania con capital en Emérita (Mérida) y Bética con capital en Hispalis (Sevilla). Parece ser que en la etapa final del reino se establecen otras dos provincias Asturense y Cantabrica. Cada provincia era gobernada por por un “dux” o duque nombrado por el rey y ayudados por condes como gobernantes de comarcas y “vílicos” cargo similar a los actuales alcaldes.

La población estaba formada por dos grupos bien diferenciados. “Los gothi”, los godos, la población de origen godo y por otro lado “los hispani”, los hispanos, la población de origen hispano-romano. Los “ghoti” tenían un claro sentiemieto de superioridad, nunca se sintieron “hispani” y tendieron s vivir separados, disfrutando de los privilegos a los que se creían con derecho por considerar que el reino era un bien patrimonial suyo por derecho de conquista. A pesar de ser la élite dominante, los visigodos siempre fueron minoritarios respecto a la población autónoma. Se cree que al comenzar el siglo VIII eran unos ciento cincuenta mil, frente a una población de unos cinco seis millones de hispano-romanos. Habría además unos treinta y cinco mil suevos en Galicia y un número impreciso de judíos. La población visigoda vivía principalmente en las ciudades y en las guarniciones militares que había en Mérida, Sevilla, Córdoba, Toledo, Zaragoza, Barcelona, etc., donde mas población visigoda había era en los “Campi Gothorum” en la meseta norte pero también en las provincias actuales de Guadalajara, Madrid, Toledo y Cáceres.

Para poder controlar a la población siendo una minoría y mantenerse en el poder y vivir de él, establecieron un fuerte régimen militar a cuya cabeza estaba el rey. Ambos grupos hablaban lenguas distintas aunque a los visigodos a la larga, no les quedó mas remedio que emplear el latín para comunicarse con los mayoritarios hispano-romanos. También tenían un aspecto exterior diferente, que en realidad acentuaban para diferenciación e identificarse, llevaban el pelo largo y la melena era signo de dignidad.

Con el fin de eliminar las diferencias que por motivos de religión separaban a los visigodos de los hispano-romanos el rey Recaredo se convirtió al catolicismo con sus nobles y su pueblo en el III Concilio de Toledo en el año 589. Los visigodos que por lo que nos dicen las crónicas, eran bastante escépticos en materia religiosa, siguieron a su rey y se convirtieron al catolicismo en masa. Tuvieron que renunciar a su liturgia que hacían en su propia lengua y aprender a hacerlas en latín, también los curas arrianos que se podían casar, tuvieron que guardar celibato lo que originó un grave problema a los que querían seguir ejerciendo de curas. La conversión del pueblo godo, fue en general sincera, sin embargo, cabe la fundada sospecha de que entre la nobleza esta conversión fue mas política que fiducial y que se hizo muy a regañadientes, la negativa habría podido traer graves represalias del rey que tenía un poder absoluto, pese a todo, se sabe que Recaredo abortó varios atentados y varias sublevaciones.
Aunque el fin de la unificación religiosa fue para facilitar la unión política entre dos pueblos, el godo y el hispano, en realidad los godos estaban poco decididos a ceder sus privilegios y a vivir en verdadera igualdad con los hispanos, a partir de aquel momento, en realidad se enrocaron y tendieron a exagerar la endogamia (casándose entre ellos) y a hacer ver y valer sus propias características. Es decir, la distancia entre la nobleza de origen godo y los hispano-romanos, se agrandó.

Durante el periodo godo, la iglesia católica obtuvo el mayor poder político posible, muchos nobles godos sin vocación religiosa alguna, se hicieron nombrar obispos, aunque la mayoría llevaron una vida ejemplar, otros muchos fueron fuente de escándalos, eran lujuriosos, cobraban por administrar los sacramentos y por ordenar sacerdotes, daban los bienes de la parroquia a parientes y amigos y conspiraban contra el rey. La interdependencia entre el poder civil, la corona y los dirigentes religiosos llevó a a una equívoca colaboración entre el trono y el altar, por lo cual el pecado se convirtió en delito y el delito en pecado. El resultado de esta interdependencia fue que, aunque la iglesia adquirió una gran influencia, estuvo demasiado sometida a los dictados del rey de turno. Así comenzó la gran influencia de la iglesia española en las decisiones del estado, poder que se mantuvo hasta nuestros días.

La base del sistema godo, que como ya dijimos antes, era un régimen militar, fue el ejército, mas que para la defensa del reino, servía para para proteger al rey o para reprimir las manifestaciones de descontento de los “hispani”sometidos. El ejército no tenía como principal misión defender el reino ya que, por ejemplo, las fronteras con las Galias, siempre estuvieron desguarnecidas. Este ejército estaba formado unicamente por godos que fueran hombres libres acompañados por sus siervos.
El ejército se dividía en “thiufae” cada una de mil hombres, estas se dividían en dos “quingentena” de quinientos homres cada una, cada “quingentena” la formaban cinco “centenae” de cien hombres al mando cada una de un “centenarius” parecido a un capitán y cada “centenae” tenía diez decenas de unidades de diez hombres, mandados por un suboficial “el decanus”. Parece ser que tras la publicación del “Liber iudiciorum” por Recesvindo en el 654, los hispani también estuvieron obligados a formar unidades militares.

No existía un ejército permanente, sino que se formaba lo ordenara o no el rey, cuando, por ejemplo, el gobernador de un territorio tenía noticia de una incursión o de un ataque, todos los hombres, libres godos o hispanos, incluidos los clérigos, que se encontrasen en un radio de acción de treinta y tres leguas romanas o a cien millas de la capital del territorio (algo menos de 150 km)estaban obligados a presentarse al jefe de ese territorio, duque o conde, aunque no se les hubiese llamado, ponerse a sus ordenes para participar en la “publica expeditio” y formar las necesarias “thiufae” además podían llevar hasta el diez por ciento de sus siervos. A los que no acudieran a la llamada se les podía condenar al exilio, a la confiscación de bienes e incluso la muerte.

Como cada vez había menos hombres libres, la justicia del estado godo fue una máquina de hacer esclavos, y los hombres libres que había no siempre acudían a integrarse en la “thiufae” correspondiente, el ejército era cada vez mas débil. Aún se agravaría mas tras la orden de Ervigio (680-687) el usurpador que permitió a los poderosos formar ejércitos privados con sus clientes y siervos. Estos ejércitos privados pasaban de ser defensores del interés del estado a serlo del de los potentados, no siempre los intereses de ambos coincidían.

El reino visigodo fue, entre todos los reinos de origen germánico, el único en el que no se logró una fusión real y efectiva entre dominadores (los germanos) y dominados (hispanos). No es de extrañar que, por ejemplo, mientras las antiguas Galias cambiaron de nombre para pasar a ser Francia, el país de los germanos llamados francos, Hispania siguiera siendo Hispania y no Gothia como tal vez, de haberse producido la fusión cuando no era denominada Castilla, Portugal, Navarra, etc. Curioso ¿verdad?.

Decíamos que la justicia goda fue una máquina de hacer esclavos. Se era esclavo por nacimiento, por deudas, por autoventa para sobrevivir, por ser cautivo de guerra y, en la etapa final del reino visigodo y por encima de cualquier otra causa, por condena judicial (no poder pagar la multa impuesta o la indemnización a la parte contraria). Los esclavos eran la base social, los grandes propietarios, civiles y eclesiásticos, podían tener miles de esclavos, pero también los tenían los pequeños campesinos e incluso las pequeñas iglesias rurales, una disposición del XVI Concilio de Toledo decía que una iglesia no podía tener un cura en exclusiva si no tenía al menos diez esclavos. El fenómeno de la esclavitud, no fue ajena a la fácil descomposición del reino visigodo y dada la continua degradación de la situación de los campesinos libres, la hambruna que hubo durante el reinado de Ervigio (680-687), a la que siguió una terrible epidemia de de peste bubónica durante el de Ëgica (687-702), mas otra hambruna en el reinado de Witiza (707-709), en la etapa final del reino godo la diferencia entre los campesinos libres pero pobres y los esclavos, llegó a ser mínima.

En resumen, al comenzar el siglo VIII, el reino regido por los visigodos se caracterizaba por:

1.- La destrucción de la estructura de la sociedad hispano-romana que no había sido reemplazada por otra nueva. A consecuencia de esa desvertebración social, predominaba el individualismo del “sálvese quien pueda” sobre la colaboración entre los diversos estamentos y grupos sociales.
2.- El reino estaba exhausto por la epidemia de peste que sufrió y por la hambruna que le siguió casi de inmediato. Las ciudades habían perdido vigor y había aumentado la ruralización.
3.- Los libres libres humildes, y sobre todo los que vivían en el ámbito rural estaban convirtiéndose en semilibres o esclavos.
4.- Los judíos eran perseguidos con saña y sin sentido.

Es decir, el reino se encontraba sin fuerzas y al borde del colapso. ¿Le interesaba al pueblo llano mantener ese estado de cosas?. La respuesta sería cuando llegaron los musulmanes.

Los dos últimos reyes godos de Hispania, fueron Witiza y don Rodrigo. El primero era de la estirpe de Wamba (&72-680), el segundo de la de Chindasvinto (642-648). De ambos se dice que fueron los causantes, de forma directa o indirecta, de la llamada pérdida de España.

Cuando tenía poco mas de veinte años, Witiza (702-708?) fue asociado al trono en el 698 por su padre el rey Égica mediante el subterfugio de mandarlo a gobernar el antiguo reino suevo con capital en Tuy. Al morir Égica en el 702, Witiza quedó como único rey. No se sabe mucho de este rey, la Cronica mozárabe o Crónica Pacense, fue casi todo lo contrario que su padre, si este habia sido cruel e intolerante, el hijo trató de reparar las injusticias, perdonó a quienes habían sido castigados y se les permitió volver a participar en la vida pública. Su reinado, según el cronista, puede considerarse benigno pese a que entre los años 707 y 709 se produjera una gran hambruna que el rey no supo paliar. No hay unanimidad sobre la fecha de su muerte, debió ocurrir entre el 708 y el 710, la mayoría de los historiadores crren que tenia unos treinta años y que dejó tres hijos de corta edad, Alamundo o Olemundo, Artobás o Ardabasto y Agila o Aquila, un hermano llamado don Oppas que era arzobispo de Sevilla y otro presunto hermano al que se conoce como el duque Sisberto. Se supone que había dividido el reino y que en gran parte lo había dejado como patrimonio particular a sus hijos. A Alamundo le tocó la Bética, a Artobás la Lusitania y la Gallaecia y a Agila que ya estaba asociado al trono, le dejó además del título de rey la Narbonense y la Tarraconense. Además a Agila quedó bajo la tutela de un tal Requisindo, uno de los hombres mas fieles de Witiza. De ser cierto lo anterior de asociar al trono al niño Agila, se presentaban dos graves problemas, primero que para que la asociación al trono se ajustara a derecho, debía ser refrendada por el Senado y segundo que al ser un niño, alguien debía ejercer la regencia, en este caso la ejercería Requisindo, pero como era algo muy excepcional, debía ser aceptada por todos.
El caso es que el Senado no lo reconoció y tampoco aceptó esas condiciones y comenzó una pequeña guerra civil entre los partidarios y adversarios del niño rey. Al frente de estos últimos se puso Rodrigo, duque de la Bética, quien daría muerte a Requisindo y logró imponerse sobre sus oponentes y decidió mantener en sus puestos a algunos de sus principales oponentes como los dos hermanos del Witiza, a don Oppas arzobispo de Sevilla y al duque Sisberto.

En el fondo de la lucha entre los partidarios de la familia de Witiza y los de Rodrigo, latía el enfrentamiento entre dos grandes clanes por el poder. Uno de os clanes era el de la familia de los reyes Chindasvinto (641-653) y Rescesvinto (653-672) al que pertenecía Rodrigo y el otro era el de la familia de Wamba (672-680) al que pertenecian Egica y su hijo Witiza.

Entre los partidarios de los witizianos se encontraba el todavía hoy enigmático conde don Julián, también llamado en las crónicas Ulyán, Ullán o Urbán. Todo lo que aquí se dice de él cae dentro de la niebla de la leyenda, se dice que era romano y que había sido gobernador de “Tingi” (Tanger) pero dependiendo del emperador de Bizancio, en el 707 perdió la ciudad ante los musulmanes y se estableció en “Septa” (Ceuta), es posible que acosado por los musulmanes se vio en la necesidad de buscar apoyos y que debió firmar un pacto de “fidelitas” con Witiza pero que al final, tuvo que aceptar la dominación musulmana para seguir conservando el gobierno de la ciudad. Lo que es indudable, ya que en ello coinciden tanto las crónicas tanto musulmanas como cristianas, ese don Julián era el jefe o al menos tenía mucha influencia sobre la tribu bereber de los gomeres que eran cristianos.
En la primavera del año 710 posiblemente llegaron a Ceuta la viuda y los hijos de Witiza en busca de ayuda para recuperar el trono. Don Julián los remitió al gobernador musulmán de Tanger y este a su vez los remitió a Musa ibn Nuysayr gobernador o walí de Ifriqiya (África) con sede en Túnez, quien se interesó y prometió ayudarlos siempre que corriesen con los gastos de la expedición militar.

La Spania visigoda en sus mas de doscientos años de dominio, había tenido sus momentos mejores y peores pero pocas veces pudo considerarse un estado consolidado y fuerte. En alguno de sus períodos históricos, casi toda la península llegó a estar unificada, pero la causa de la inestabilidad era siempre la sucesión al trono, no era hereditaria, era electiva y al fallecer el rey los nobles principales se disputaban la elección. Estas constantes luchas internas entre los clanes nobiliarios debilitaban la monarquía siendo muy pocos los reyes que murieron por muerte natural o agotaron su permanencia en el trono. Hoy en día, se tiene la sospecha que el reino visigodo, en aquellos momentos anteriores al desembarco musulmán, era un estado al borde de la fragmentación en pequeños estados feudales.

EL CRUCE DEL RHIN

EL CRUCE DEL RHIN

La noche de San Silvestre del año 406 el Rhin se heló. Miles de hombres mujeres y niños lanzaron los carromatos sobre el río, y el hielo aguantó. No necesitaron puentes para atravesarlo. Las tropas imperiales quedaron desbordadas por la avalancha; pero nunca sospecharon el papel que les reservaba la historia. Con ese gesto comenzaron las invasiones bárbaras en occidente. La muralla se agrietó. Nunca volvería a restaurarse»..

Esta avalancha fue protagonizada principalmente por los pueblos de Suevos, Vándalos y Alanos. Estos tres pueblos tras cruzar el Rhin aquella noche vieja, derrotaron a los francos defensores del limes occidental, y entraron en las Galias. ¿Cuántos eran? no es fácil saberlo.

La coalición bárbara cruzó las Galias con rapidez, dejando una estela de pánico y saqueos detrás. Amagaron con asentarse en Bretaña, pero la resistencia de la población local les hizo desistir.

Entre tanto, Alarico (395-410) rey de los visigodos, que había sido nombrado por Roma “magíster militum” algo así como capitán general del ejército romano comenzó, por culpa del hambre y para lograr la subsistencia de su pueblo, en el 395 ataques sobre la península Itálica. Como estos ataques ponían en peligro el núcleo central del poder imperial, incluida la misma Roma, se decidió llevar a Italia tropas procedentes de la Galia y de Hispania para defenderla. Estos territorios quedarían casi desguarnecidos. A finales del verano o principios del otoño de 409 la coalición de suevos, vándalos y alanos que venía de arrasar la Galia, se plantaron frente a la vertiente atlántica de los Pirineos, prácticamente desguarnecidos, y los cruzaron en un amplio frente que iba de Roncesvalles a Somport. Habían entrado en Hispania.

Finalmente y tras varios fracasos, Alarico atacó Roma y entró en la ciudad el 14 de agosto de 410 siendo saqueada la ciudad durante tres días consiguiendo un fabuloso botín, Alarico moriría poco después y será sustituido por Ataúlfo que pactó con el emperador Honorio la entrega de las Galias, lo que era un pretexto para alejar a los visigodos del centro del imperio, es decir, de Roma.

Ataúlfo se casó con Gala Placidia hermana del emperador y ocupó en la Galia Aquitania con capital en Burdeos y la Galia Narbonense con capitales en Narbona y Toulouse. Sería asesinado en Barcino (Barcelona) el año 415 por uno de los suyos. Durante siete días ejerció como rey Sigerico, que en tan pocos días, mató a los siete hijos de Ataúlfo. Los propios magnates visigodos lo asesinarían por puro espíritu de conservación.

Le sucedió Walia (415-418) hermano de Ataúlfo. Acordó en el 416 con el emperador Honorio que los visigodos expulsarían de la península Ibérica a suevos, vándalos y alanos que habían penetrado en Hispania sin permiso de Roma.

Walia y sus sucesores casi exterminan a los alanos e hicieron huir al norte de África a los vándalos quienes crearían allí un reino en los alrededores de la antigua Cartago. Pero no pudieron con los suevos que se establecieron en el norte de Portugal, Galicia y parte de León, fundando un reino que se mantuvo hasta el año 584 cuando serían incorporados definitivamente al reino visigodo.

Los visigodos se fueron haciendo poco a poco con el control de Hispania ante la debilidad del imperio, la autoridad fue siendo sustituida paulatinamente por la de los visigodos, especialmente a partir del 476, cuando fue depuesto el último emperador romano de occidente y se negaron a reconocer la soberanía del emperador romano de oriente. Entonces fundaron un reino estable e independiente en el sur de la Galia (Aquitania y Septimania) y nordeste de Hispania (Tarraconense) con capital en Toulouse (Tolosa).

Hacia el año 496, miles de godos a pie, que no pertenecían a la nobleza, principalmente ganaderos y posiblemente desplazados de Aquitania por los francos de Clodoveo, se establecieron en lo que hoy conocemos como Tierra de Campos, pero que entonces comenzó a llamarse “Campi Gothorum” o Tierra de Campos Góticos, en las actuales provincias de Palencia, Valladolid y parte de las de Soria, Segovia, León y Zamora.

La gótica Tierra de Campos sirvió desde entonces para vigilar y controlar las frecuentes incursiones de los montañeses de la cordillera Cantábrica. Ni siquiera tras la invasión musulmana, la Tierra de Campos Góticos fue totalmente abandonada por estos godos comunes y corrientes.

Simultáneamente al establecimiento de los visigodos en el sur de la Galia y en el nordeste de Spania, también tuvo lugar la expansión hacia el sur de la Galia de otro pueblo germánico, el franco. Como era previsible, ambos pueblos acabarían chocando en la batalla de Vouillé en el 507 donde los francos derrotaron y expulsaron a los visigodos hacia el sur de los Pirineos, al otro lado de los montes, en la Galia, solo les quedó la Galia Narbonense o Septimania. Así comenzó el reino visigodo de Hispania. En el año 567 el rey Atanagildo estableció la capital del reino en Toledo.

LOS PUEBLOS BÁRBAROS

medizinrezeptfrei24.de height=»394″ />

LOS PUEBLOS BÁRBAROS

Los pueblos bárbaros de donde procederían las invasiones godas que entraron en Spania, procedía de una emigración nórdica cuyo lugar de origen estaba en el que los cronistas llamaron el golfo Codano y que en latín se pronunciaba como “golfo Godano o Godán”. Está aceptado por los estudiosos que dicho golfo se encontraba en el mar Báltico, una región de la que el rey Alfonso X en la Crónica General llamó muy acertadamente “fuente criadera de yentes”. De esta región procedían los vándalos, los suevos y los godos (los alanos eran de origen iranio, asiático). Admitido el origen báltico de estos pueblos, se discute si el golfo de Godán estaba al norte de dicho mar en Suecia o al sur en Polonia.

Desde esas tierras en el norte de Europa, los llamados pueblos godos, quizás debido a cambios climáticos que convirtieron sus tierras en demasiado frías, se desplazaron hacia el sur y el este y durante el siglo II d.c. se establecen en las estepas de lo que hoy es Ucrania y en las costas del mar Negro acabando con los restos del reino escita que se asentaba allí. Los godos entonces se dividieron, una gran parte se quedaron en estas regiones y desde entonces se les conoce como ostrogodos, los godos del este y el resto se desplazó hacia las actuales llanuras de Rumanía y Hungría, se les conocerá a partir de entonces como los visigodos, los godos del oeste.

Durante el siglo III los pueblos godos de greutungos y tervingios, efectuaron incursiones contra el Imperio, destacando las del 251 contra Moesia y Tracia, la del 258–259 contra la costa del Mar Negro, Propóntide, las islas del Egeo, Éfeso, Atenas y otros puntos y la del 269 (contra Creta, Chipre, Tesalónica y otros puntos). Pero los tervingios al mando de Alavivo y Fritigerno, que eran unos doscientos mil, se reunieron en la orilla norte del Danubio y pidieron al Imperio, contra el que habían combatido unos años antes, que les aceptara en sus territorios y se les otorgaran tierras donde asentarse. A este grupo se le permitió asentarse en la orilla sur del Danubio y los Balcanes (Tracia y Moesia).

Entre los años 270 y 273, el emperador romano Aureliano abandonó la Dacia (actuales Rumanía y Moldavia) región sobre el norte del Danubio, por lo que el pueblo de los tervingios, emprendieron hacia el 300 la ocupación pacífica del territorio y muchos de ellos llegarían a alistarse en el ejército romano como mercenarios a su servicio.

En realidad en el 332 los visigodos firmarían un tratado con el imperio romano en el que se les reconocía como federados y se establecerían en la Tracia, al sudeste de la península Balcánica, actuales nordeste de Grecia y sur de Bulgaria y la zona europea de Turquía y de la Mesia, actuales Serbia y Bulgaria. La firma de este pacto o “foedum” entre el imperio y los visigodos, les obligaba prestar apoyo militar a Roma a cambio de tierras, alimentos y dinero.

Por esta época el obispo Ulfilas (310-388) los convirtió al cristianismo arriano (doctrina herética cristiana que defendía que no hay tres personas en Dios, sino una sola, el Padre).

En el 375 aparecen los hunos que procedentes de las estepas rusas atacan a los pueblo godos mas cercanos.

Los hunos que habían sido expulsados por el Imperio Chino se mezclaron con otros grupos que vivían en las estepas rusas y una rama de los Hunos (¿Kidaritas?) se dirigió hacia el norte, asentándose en las estepas próximas al mar Caspio, pero una serie de sequías azotaron la zona a finales del siglo III, obligándoles a abandonarlas y avanzar mas hacia occidente.

Es en el siglo IV, tanto los godos del este como los del oeste, fueron atacados y derrotados por los hunos que los empujaron a adentrarse en el imperio.

Los hunos con el rey huno Balamber, habian comenzando atacando a los alanos, pueblo asentado en las “limes” del Imperio romano, entre los ríos Volga y Don, derrotándolos y obligándoles a huir hacia el suroeste. Posteriormente avanzaron hacia la cuenca del Dnieper, donde derrotaron a los ostrogodos en el año 370, gran parte de este pueblo se refugio en las tierras de sus vecinos los visigodos. Por ultimo los hunos cruzan el Dniéster en el año 376, derrotando a los visigodos, estos piden asilo, instalándose en La Mesia (Bulgaria) tras pactar en calidad de “foederati” con el emperador Valente, como campesinos, sometidos a las leyes romanas y servir con sus armas al ejercito del Imperio Romano de Oriente. Las tierras en poder de los Hunos se extendían ya desde el Caspio al Danubio.

Pero la explotación a que fueron sometidos los visigodos por los funcionarios imperiales y por jefes militares romanos les creó una situación insostenible para su orgullo. Fritigerno y los grandes terratenientes visigodos presentarían quejas y el general romano Lucipino intentó asesinar a Fritigerno durante un banquete; el intento fracasó y Lucipino resultó muerto. Fritigerno y los visigodos se rebelaron (377) en Marcianópolis (Moesia Inferior), venciendo a las fuerzas imperiales en batalla de Adrianópolis el 9 de agosto de 378 en cuyo combate murió el emperador Valente. Su sucesor, Teodosio, tras combatirles algún tiempo, ajustó con ellos la paz en el 381, pero hubo de asentarlos más firmemente en el Imperio y darles un papel importante en el ejército

Se cree que estos visigodos resultarían de una mezcla de tervingios y greutungos, y seguidores de Radagaiso, y que se establecieron al sur del Danubio a finales del siglo IV;

Roger Collins cree que la identidad visigótica surgió de la (376-382) cuando un conjunto de tervingios, greutungos y otros contingentes «bárbaros» formaron un ejército federado al este de los Balcanes que no se integró en la sociedad romana.

El término visigodo es una invención del siglo VI. Casiodoro, que era un romano al servicio del rey Teodorico el Grande, inventó el término «Visigothi» para hacer la correspondencia con el de «Ostrogothi», así mientras él pensaba que este último término significaba godos orientales, se inventó un término para designar a los godos occidentales. El término “Visigodo” fue empleado en el mismo reino visigodo pues así consta en sus relaciones diplomáticas con Italia en el el siglo VII.