
EL CRUCE DEL RHIN
La noche de San Silvestre del año 406 el Rhin se heló. Miles de hombres mujeres y niños lanzaron los carromatos sobre el río, y el hielo aguantó. No necesitaron puentes para atravesarlo. Las tropas imperiales quedaron desbordadas por la avalancha; pero nunca sospecharon el papel que les reservaba la historia. Con ese gesto comenzaron las invasiones bárbaras en occidente. La muralla se agrietó. Nunca volvería a restaurarse»..
Esta avalancha fue protagonizada principalmente por los pueblos de Suevos, Vándalos y Alanos. Estos tres pueblos tras cruzar el Rhin aquella noche vieja, derrotaron a los francos defensores del limes occidental, y entraron en las Galias. ¿Cuántos eran? no es fácil saberlo.
La coalición bárbara cruzó las Galias con rapidez, dejando una estela de pánico y saqueos detrás. Amagaron con asentarse en Bretaña, pero la resistencia de la población local les hizo desistir.
Entre tanto, Alarico (395-410) rey de los visigodos, que había sido nombrado por Roma “magíster militum” algo así como capitán general del ejército romano comenzó, por culpa del hambre y para lograr la subsistencia de su pueblo, en el 395 ataques sobre la península Itálica. Como estos ataques ponían en peligro el núcleo central del poder imperial, incluida la misma Roma, se decidió llevar a Italia tropas procedentes de la Galia y de Hispania para defenderla. Estos territorios quedarían casi desguarnecidos. A finales del verano o principios del otoño de 409 la coalición de suevos, vándalos y alanos que venía de arrasar la Galia, se plantaron frente a la vertiente atlántica de los Pirineos, prácticamente desguarnecidos, y los cruzaron en un amplio frente que iba de Roncesvalles a Somport. Habían entrado en Hispania.
Finalmente y tras varios fracasos, Alarico atacó Roma y entró en la ciudad el 14 de agosto de 410 siendo saqueada la ciudad durante tres días consiguiendo un fabuloso botín, Alarico moriría poco después y será sustituido por Ataúlfo que pactó con el emperador Honorio la entrega de las Galias, lo que era un pretexto para alejar a los visigodos del centro del imperio, es decir, de Roma.
Ataúlfo se casó con Gala Placidia hermana del emperador y ocupó en la Galia Aquitania con capital en Burdeos y la Galia Narbonense con capitales en Narbona y Toulouse. Sería asesinado en Barcino (Barcelona) el año 415 por uno de los suyos. Durante siete días ejerció como rey Sigerico, que en tan pocos días, mató a los siete hijos de Ataúlfo. Los propios magnates visigodos lo asesinarían por puro espíritu de conservación.
Le sucedió Walia (415-418) hermano de Ataúlfo. Acordó en el 416 con el emperador Honorio que los visigodos expulsarían de la península Ibérica a suevos, vándalos y alanos que habían penetrado en Hispania sin permiso de Roma.
Walia y sus sucesores casi exterminan a los alanos e hicieron huir al norte de África a los vándalos quienes crearían allí un reino en los alrededores de la antigua Cartago. Pero no pudieron con los suevos que se establecieron en el norte de Portugal, Galicia y parte de León, fundando un reino que se mantuvo hasta el año 584 cuando serían incorporados definitivamente al reino visigodo.
Los visigodos se fueron haciendo poco a poco con el control de Hispania ante la debilidad del imperio, la autoridad fue siendo sustituida paulatinamente por la de los visigodos, especialmente a partir del 476, cuando fue depuesto el último emperador romano de occidente y se negaron a reconocer la soberanía del emperador romano de oriente. Entonces fundaron un reino estable e independiente en el sur de la Galia (Aquitania y Septimania) y nordeste de Hispania (Tarraconense) con capital en Toulouse (Tolosa).
Hacia el año 496, miles de godos a pie, que no pertenecían a la nobleza, principalmente ganaderos y posiblemente desplazados de Aquitania por los francos de Clodoveo, se establecieron en lo que hoy conocemos como Tierra de Campos, pero que entonces comenzó a llamarse “Campi Gothorum” o Tierra de Campos Góticos, en las actuales provincias de Palencia, Valladolid y parte de las de Soria, Segovia, León y Zamora.
La gótica Tierra de Campos sirvió desde entonces para vigilar y controlar las frecuentes incursiones de los montañeses de la cordillera Cantábrica. Ni siquiera tras la invasión musulmana, la Tierra de Campos Góticos fue totalmente abandonada por estos godos comunes y corrientes.
Simultáneamente al establecimiento de los visigodos en el sur de la Galia y en el nordeste de Spania, también tuvo lugar la expansión hacia el sur de la Galia de otro pueblo germánico, el franco. Como era previsible, ambos pueblos acabarían chocando en la batalla de Vouillé en el 507 donde los francos derrotaron y expulsaron a los visigodos hacia el sur de los Pirineos, al otro lado de los montes, en la Galia, solo les quedó la Galia Narbonense o Septimania. Así comenzó el reino visigodo de Hispania. En el año 567 el rey Atanagildo estableció la capital del reino en Toledo.
